Mis secretos

Mis secretos

Pocas veces hablamos sobre nuestras pasiones escondidas, esas que nos dan casi vergüenza y nos hacen sonrojar, precisamente, porque nos llenan de felicidad. Son las que entregamos al olvido argumentando ‘no tener tiempo’. Aquí te admitiré qué me hace feliz y sentir viva a mí, y se lo escribo a una Francisca más joven, que por mucho tiempo pensó tirarse por un balcón porque la vida no tenía sentido. Y te lo escribo también a ti que quizá te cuestionas sobre el sentido de la existencia. Amo el mariachi. Una parte mía es más mexicana que Vicente Fernández y más guapachosa que Los tigres del Norte. Ante un mariachi afino mis cuerdas vocales y el Niño Jesús de Praga se convierte en Lady Gaga. Con la música mexicana me prendo, me desconecto. Esa sensación trasciende el espacio y el tiempo. Cuando muera, que ya no será tirándome de un balcón, ojalá alguien se acuerde de llevarme uno.

Si estoy en mis días me pongo como el demonio de Tasmania y entonces mi esposo me lleva al restaurante El Techo. Entro empujada y para salir debe convencerme. Me provoca echarme el tequila encima (sin exagerar), nadar en margaritas y hacer el show de Dita Von Teese en la copa de Martini. La margarita es sueño, pues si leíste el blog Mi sancocho mental, sabes que mi enfermedad en el oído empeora si consumo sal.

Suena loco, pero ya entendí el motivo por el cual mi marido me lleva al ‘Techo’ si me ve de pa’ abajo. Es que escuchando un mariachi soy verdaderamente feliz, y yo no era consciente de ello. Creía que elegía ese lugar por pura recreación, y al final, es para no ser víctima del estado furioso del ‘tiburón’ (o sea yo). La de la puesta en escena soy yo. Su colaboración llega hasta sentarse en la barra a consumir despacio una o dos margaritas y esperar el show. De ahí en adelante toman posesión la Gloria Trevi y el Luis Miguel que habitan mí. Y no me da vergüenza admitirlo. Así soy. El mariachi y la salsa son como el kétchup al perro caliente. Una combinación sencilla, pero explosiva y poderosa. La música es tan innata en mí, que olvidé cuanto la necesitaba para ser feliz. Y como te estoy contando mi parte más guapachosa, te comparto otro gusto: Me juro fina, pero fina es fina. Por citarte solo un ejemplo: recorro las calles de Rodeo Drive, en Los Ángeles, creyéndome Pretty Woman. Luego aterrizo al ver que Richard Gere nunca pasa su tarjeta de crédito. Hay más. En mi también está El Paseo 4, bueno el 1 2 y 3. Me gusta el paseo de olla; me peleo por la fritanga y te enfrentas a serios problemas si te comes mi pescuezo. Soy la mejor combinación de María la del barrio en su mejor y peor estado: emotiva, explosiva, dramática, detallista, llorona, intensa y soñadora. ¡María la del barrio soy yo! ¡y a mucha honra! Por último, te comparto algo menos glamuroso: me encanta bailar La Cucaracha al son de un smoothie de remolacha. Aunque siempre he sabido que la música me encanta, de un tiempo hacia acá, indago qué me hace feliz en realidad ¿Cuál es la razón? Es que si no vinimos a ser felices no tengo idea qué hacemos por estas tierras. ¿Motivos por los cuales te cuento esto? Fui tan infeliz que sé, con exactitud, qué es tener una grieta y un hueco en el corazón. En la actualidad, cuando me encuentro triste entiendo que existe algún mariachi disponible para mí y que Pretty Woman no se irá de Netflix… porque siempre existe algo, así sea del tamaño de una pizca de azúcar, capaz de generarte felicidad. Es todo lo que necesitas si anhelas darle un vuelco a tu vida. Y llega el momento de preguntarte ¿qué te hace feliz a ti?, ¿qué te sonroja?, ¿qué te mueve la fibra solo a ti y te hace decir Cha Cha Cha?, ¿qué te da vergüenza admitir y te encanta o te hace fantástica? Chicas: es necesario practicarse el autoexamen. Debemos tocarnos el seno tan seguido como el corazón., por eso, vamos al grano como el cangrejo, aunque el en realidad se fue al hueco. Toma lápiz y papel o tu móvil y escribe 10 cosas que te hacen feliz.

No a tu prima, tía, mamá, papá, cuñada o vecinos. Después realiza a diario algo de tu lista, quizá de manera tímida pero contundente, durante 6 semanas.

Haz tu lista aquí…
1.
2.
3.
4.
5.
6.
7.
8.
9.
10.

Y si en este preciso instante no sabes qué te hace feliz, TE ESPERO EN EL TECHO y bailaremos como Dita Von Teese.

Francisca

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