Sé más viejo…

Frente a nuestro ojos pasan todos los días miles de campañas  publicitarias queriendo vendernos algo. Y son tan persistentes como irritantes. Millones de personas y empresas buscan llamar nuestra atención, seducirnos,  o mejor anestesiarnos, para llevarnos a comprar sus productos y envolvernos con objetos tan irreales como ilógicos.

Es tanto el mercadeo, que ya no sabemos quien tiene la verdad. “Si compras esto, te verás de cierta forma”; “si haces esto entrarás al ‘club secreto’” nos dicen. Es un mensaje directo al subconsciente, y yo me pregunto ¿cuál club secreto? Cómo se supone que me debo ver, sentir o vestir, para ser feliz? O con quién se supone debo casarme o ‘arrejuntarme’ para que mi familia y amigos me acepten?  Si bien una pareja, un  producto o un servicio, provocan inmenso placer y felicidad, tú eres el único que induce esos estados día a día.

Sin embargo, hoy fue diferente. Me detuve y suspiré ante una estrategia publicitaria, que como pocas viene del corazón, o por lo menos tan bien pensada, que es difícil ignorarla, quizá porque más que una realidad, evidencia la necesidad de parar, de apreciar, de entender que no todo es rápido, que debemos tomar la vida como una buena barra de chocolate (85% de cacao efectivo sobre el cerebro y la figura), con calma, despacito, cuadrito por cuadrito y sin exagerar su consumo.

Sé más viejo, la nueva campaña del diseñador español Adolfo Domínguez (estudió Filosofía y Letras y participó en las revueltas estudiantiles de 1968), invita a reflexionar más sobre la calidad y el estilo, lejos del fast fashion, ya casi una norma. La sabiduría al elegir nuestras prendas debe pasar por encima de la ropa, es la misma sabiduría, o mejor, filosofía aplicable a todo en nuestro mundo. Incluso, al pensar con mayor detenimiento acerca del fast fashion, vale pensar, considero yo, acerca del fast life: la vida se nos está pasando sin pena y sin gloria. Acumulamos  cosas, productos y personas, y lo peor,  ni nos sirven ni nos hacen felices, y si lo dudas, mira tu alacena.

El pensar en reducir el consumo de fast fashion y en ese maravilloso eslogan sé más viejo, también me llevó a preguntar ¿con quién quedarse siempre? y la respuesta me surgió natural, con quien  te quiere y apoya. Concluyes  entonces que no existe el dichoso ‘club secreto’, el secreto radica en amarte hasta que ese sentimiento ingrese como un suero rejuvenecedor por tus venas.

Luego,  miras a tu alrededor, y entiendes por qué debes guardar solo aquellos objetos con los cuales te sientes bien. Por qué rodearte de gente amable únicamente, y  por supuesto, tú también regalar amabilidad. Descubres la importancia de

re-conocer quién eres y el valor que tiene enamorarte de tus prendas. Así las re-utilizarás con la felicidad de saber que no se acabarán en una sola postura.

Aprende a elegir, porque NO toda la moda es para ti, como no todos los hombres y mujeres son para ti; ni todos los amigos son para ti. Lo más nuevo no siempre es lo mejor, lo mejor puede ser lo que permanece en el tiempo a tu lado. Lo mejor es lo que te hace feliz a ti.

 

Francisca

 

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